Rocamadour (Francia)

Cuenta la crónica del monje Alberic, que Nuestra Señora María se hizo presente en el Monasterio de Rocamadour (Francia), entregando entonces, un estandarte que debería ser llevado a la Batalla que posteriormente se conoció como la Batalla de las Navas de Tolosa. Informando Nuestra Señora, que sólo se desplegara en el peor y más difícil momento de la batalla.
El Prior venido de Rocamadour, se encontraba con el Estandarte junto al arzobispo Ximénez de Rada en la formación de combate. Llegado el momento más cruel de la lucha, cuando retrocedían la primera y segunda línea cruzada, ¡la batalla estaba perdida!, y los Lobos de la Casa de Haro se mantenian al frente, como valientes, rompiendo toda duda de la tilde de cobardes que desde Alarcos algunas lenguas les apodaban, llegando incluso a perder el setenta por ciento  de su casa en la cruenta lucha que tenía lugar en ese momento, el coraje y valentía del Noble Rey Don Alfonso VIII se despertó ordenando entonces la carga de la tercera línea, "la carga de los Tres Reyes", momento en el que el Prior de Rocamadour desplegó el Estandarte, y la Señal del Cielo como alianza se mostró en el azul cielo ante sus rostros, dándoles la Victoria prometida.
Bien supo posteriormente S.M. el Rey Don Carlos III, denominar al solar Patrio Europeo del Solar de las Navas con el nombre de Santa Elena, madre del Emperador Constantino, el  del Estándarte  del Crismón, el mismo Crismón, que N.S. María entregó al Prior de Rocamadour para las Navas.