El hierro que se merecían los malos cristianos

El hierro que se merecían los malos cristianos.
Eran otros tiempos, donde las adversidades que hacían de la extremadura una frontera entre el bien y el mal, creaban una fragua de hombres de hierro. Tras la Batalla de las Navas de Tolosa, le siguió una frontera indefinida con continuos cambios. Frontera denominaba popularmente en época como "frontera extremadura". Tiempos duros y de aventura, con continuas cabalgadas y expediciones de nuestros antepasados Caballeros contra los malos cristianos y la morisma peligrosa.
Los malos cristianos, aquéllos que ayudaban a los enemigos de la Fe contra los propios cristianos. Una vez que eran detenidos, se les informaba que eran imagen de Dios. Y como por primera y única vez se tendría piedad con ellos, se les daba el "Hierro". Marcando así su piel y recordándoles que son cristianos.